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¿Por qué es necesario aburrise, según la ciencia?
El aburrimiento se ha convertido en algo que debe evitarse a toda costa. Sin embargo, eliminarlo sistemáticamente podría tener consecuencias negativas para la salud mental. Así lo sostiene Arthur Brooks, profesor de Harvard y colaborador de Harvard Business Review, quien vincula la incapacidad de aburrirse con una menor sensación de propósito y con el aumento de la ansiedad y la depresión.
Según Brooks, el uso constante del teléfono móvil para llenar cualquier momento de inactividad —incluso esperas de pocos segundos— interrumpe procesos mentales esenciales.
Cuando no se está concentrado en una tarea específica, el cerebro activa la llamada red neuronal por defecto, un estado en el que la mente divaga y se enfrenta a preguntas profundas sobre sentido y significado. Aunque resulta incómodo, este proceso es fundamental para el bienestar emocional.
Experimentos citados por Brooks muestran hasta qué punto se evita ese estado: muchas personas prefieren recibir una descarga eléctrica antes que quedarse quince minutos a solas con sus pensamientos. Esta evasión permanente genera lo que el experto denomina un “bucle de deterioro del significado”, en el que la distracción constante impide procesar las preguntas que dan dirección a la vida.
Para contrarrestar esta dinámica, Brooks propone reducir deliberadamente la estimulación: limitar el uso de dispositivos, evitar pantallas durante las comidas, no irse a la cama con el teléfono y realizar pausas periódicas de redes sociales. También recomienda actividades cotidianas sin acompañamiento digital, como entrenar o trasladarse sin música ni podcasts.
Lejos de ser una pérdida de tiempo, el aburrimiento cumple una función clave: recuperar espacios de silencio mental permite ordenar ideas, tolerar la incomodidad y, en muchos casos, reencontrar una sensación de profundidad que la hiperestimulación constante tiende a erosionar. |