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Nueva Delhi expone la fractura: ¿quién controlará la IA?
Del 16 al 20 de febrero, la capital india se convirtió en epicentro de una batalla que se libra con algoritmos y miles de millones de dólares, euros y rupias.
El India AI Impact Summit —JET agencia participó en enero del pre anuncio, cuarta cumbre global de IA y primera en el Sur Global — reunió a 20 jefes de Estado, 45 delegaciones ministeriales y los CEOs de las empresas más poderosas. Todos convergieron con un mensaje común: la IA necesita regulación urgente. Pero detrás de la retórica, las agendas chocan.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva fue claro: "Cuando unos pocos controlan los algoritmos, no estamos hablando de innovación, sino de dominación". Los algoritmos, advirtió, no son neutrales. Son estructuras de poder que, sin acción colectiva, profundizarán las desigualdades que ya existen en el mundo.
Por su parte, Sam Altman también reconoció el riesgo: "La centralización de esta tecnología en una empresa o país podría llevar a la ruina". Pero defendió "democratizar" la IA mientras admitía que la regulación es "urgente". La paradoja persiste: las empresas que concentran el poder piden marcos regulatorios pero hechos, obviamente, a su medida e intereses.
Emmanuel Macron llegó con un discurso calculado. Elogió el India Stack —la infraestructura digital que procesó 20.000 millones de transacciones en un solo mes— como "algo que ningún otro país en el mundo ha construido".
Pero detrás del halago estaba la estrategia: posicionar la alianza Francia-India como contrapeso. "La IA se ha convertido en un campo de competencia estratégica, y las grandes tecnológicas se han vuelto aún más grandes", dijo. Destacó que India eligió deliberadamente los modelos de lenguaje pequeños (SML), diseñados para funcionar en smartphones y no depender de gigantes extranjeros. Su mensaje final fue claro: "Algunos dicen que la IA es un juego solo para los más grandes... India, Francia y Europa podrían tener un camino diferente".
Detrás de los discursos, lo que más fuerte habló fue el dinero. Mukesh Ambani — magnate indio, presidente y mayor accionista de Reliance Industries, uno de los conglomerados más valiosos de la India — anunció 115.000 millones de dólares en infraestructura de IA para los próximos siete años. Microsoft hizo lo propio y confirmó 50.000 millones para el Sur Global antes de 2030, mientras que Google destinará 15.000 millones en India. El gobierno indio lanzó un fondo de 1.100 millones para startups y aspira a atraer 200.000 millones en dos años.
António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, advirtió: "El futuro de la IA no puede ser decidido por un puñado de países, ni dejarse a merced de unos pocos multimillonarios". La pregunta sigue flotando: ¿quién está dispuesto a ceder algo de control?
Este viernes se espera una declaración conjunta. Si las cumbres anteriores son referencia, los compromisos serán vagos. La fractura quedó expuesta. Falta ver quién tiene el real poder y la verdadera intención para poder cerrarla. |