| Apple anunció esta semana que la próxima actualización de Siri estará basada en tecnología de Google. Hay cuatro razones que, me parece a mí, explican este movimiento de la compañía de Tim Cook.
1° El reconocimiento de una limitación interna. Tras una década de desarrollo, Siri no logró evolucionar al ritmo que marcó la irrupción de los grandes modelos de lenguaje. En lugar de insistir en un camino propio aún inmaduro, Apple elige incorporar una base tecnológica ya probada, priorizando velocidad y calidad de ejecución sobre propiedad intelectual. 2° Apple viene muy atrás en la carrera por la inteligencia artificial. En un mercado donde Google, OpenAI y otros actores iteran a gran velocidad, las limitaciones de Siri erosionan la percepción de liderazgo de la compañía, mientras que pone en riesgo la relevancia del producto. La actualización de Siri aparece así como una maniobra correctiva destinada a evitar que la distancia tecnológica se siga ampliando. 3° La retención de usuarios frente a Android. A medida que la inteligencia artificial se vuelve un factor en la elección de dispositivos, Apple necesita neutralizar uno de los principales incentivos para irse a otra plataforma: la percepción de que los teléfonos Android ofrecen experiencias de IA más avanzadas y funcionales. Esto busca asegurarse que si los usuarios se mudan a Android, que sea por otra razón y no porque Siri no funciona. 4° y más estructural: quien controla la interfaz controla todo lo demás. Los grandes modelos tienden a commoditización y a ser técnicamente intercambiables. Apple no está obligada a ser dueña del LLM para conservar poder. Todo lo que necesita es seguir siendo EL lugar donde ocurre la experiencia. La alianza con Google permite que Apple mantenga el control de la relación con sus usuarios, aun cuando la inteligencia subyacente provenga de un tercero. Podría resumirse en un: “Ok, Google, por favor mejora las capacidades de Siri”. Si esta decisión es acertada o no, si Apple puede con esto recuperar terreno solo el tiempo lo dirá. |