Dove se comprometió públicamente a nunca usar IA para generar rostros en sus anuncios. La campaña, que lleva el nombre “The Code”, muestra cómo los generadores de imágenes tienden a crear figuras hipersexualizadas o irreales cuando se les pide “una mujer hermosa”. 

Sin embargo, al utilizar un prompt en el que se pide “imaginar a la mujer más hermosa del mundo, según el anuncio de Belleza Real de Dove, el resultado es completamente distinto. Hay arrugas, hay estrías, hay lunares, hay granitos, hay marcas, hay rostros de verdad, hay gente que está viva. 

¿El objetivo? Además de exponer los sesgos de belleza presentes en las herramientas de IA generativa, prueba que entiende a su audiencia: en su mayoría mujeres, hartas del ideal artificial, perfecto e inalcanzable que proponen la publicidad, la industria del consumo, el sistema en el que vivimos.

Buen ejemplo de cómo una marca, sin relación aparente con un tema de agenda, puede dar su visión y mostrar un posicionamiento diferente. Tiene un par de años, pero no por ello ha perdido vigencia. Todo lo contrario.